viernes, 27 de abril de 2018
Trabajo 5
Vamos a buscar poesías sobre la emociones:
ALEGRIA
quisiera ser la alegría
que invade tus mejillas
que el que ría nada perdería
que te pido una sonrisa bella y sencilla
y señor usted perdone que me ría
por querer ser feliz en esta pesadilla
que eres mi pequeña petisá
que eres mi sostén , eres mi silla
que eres pesadilla y a la vez sonrisa
IRA
Hasta aquí se han apropiado de mi voz de pájaro asustado,
de la aurora y las últimas amapolas del aullido.
Hasta aquí, los nombres que me fueron vedados
todo lo intrascendente y común
las fiebres y los hombres que me amaron.
Hasta aquí, la noche reciente
la lumbre sobre las sábanas raídas
la coartada las fieras del desamor
la feliz caricatura del enemigo sus escaramuzas
el alimento de cada día sobre una mesa inexistente.
Hasta aquí, todo el mal que me han hecho
y el que procuran hacerme
las interminables tabletas los insomnios.
Hasta aquí, la soledad y la engalanada tristeza
las ideas fijas la muerte
los ahorcados las voces
Hasta aquí, yo misma hasta aquí, la paranoia.
MIEDO
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
ASCO
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
TRISTEZA
Esta noche la luna sueña con más pereza,
Cual si fuera una bella hundida entre cojines
Que acaricia con mano discreta y ligerísima,
Antes de adormecerse, el contorno del seno.
Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes,
Moribunda, se entrega a prolongados éxtasis,
Y pasea su mirada sobre visiones blancas,
Que ascienden al azul igual que floraciones.
Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,
Ella deja rodar una furtiva lágrima,
Un piadoso poeta, enemigo del sueño,
De su mano en el hueco, coge la fría gota
como un fragmento de ópalo de irisados reflejos.
Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz.
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